Una Historia Que Nace de la Tierra y la Familia
La historia de Monte Abajo se remonta a tiempos que se pierden en la bruma de los siglos. Ubicada en el corazón de la Dehesa Salmantina, un ecosistema único e insustituible que solo se encuentra en España, especialmente en este area, y caracterizado por la presencia dispersa de encinas y una biodiversidad extraordinaria. Monte Abajo fue, desde el siglo XVIII, un coto redondo dedicado a la crianza y selección del toro de lidia, destinado a las plazas de toros de Castilla y León.
En épocas más recientes, la finca ha centrado sus esfuerzos en la preservación y cría de la Raza Bovina Autóctona Morucha, una especie en peligro de extinción que desciende del uro ibérico paleolítico. Valorada por su extraordinaria capacidad de adaptación a entornos duros, secos y salvajes, así como por la calidad excepcional de su carne. La protección de esta raza forma parte del compromiso de Monte Abajo con la biodiversidad y la conservación del patrimonio rural español.
A esta labor se sumó, años después, la introducción de cerdos ibéricos 100% puros de bellota. Criados en libertad y alimentados exclusivamente de bellotas y pastos naturales, estos animales dan lugar a nuestro auténtico jamón ibérico de bellota, elaborado en la finca junto a otros embutidos tradicionales mediante métodos artesanales que respetan el producto, la tierra y el paso del tiempo.
Pero más allá de la historia…
Monte Abajo es un lugar donde los sueños se hacen realidad…
Es un espacio donde la naturaleza se abre a la posibilidad, y donde el paisaje, la luz y cada sonido, cargados de magia, crean el escenario perfecto para que todo lo imaginado pueda suceder. Aquí, cada rincón invita a crear, a celebrar y a sentir.
Monte Abajo es un escenario vivo, capaz de transformarse con quienes lo habitan. Un lugar que se adapta, acoge y da forma a aquello con lo que más se sueña, dando lugar a momentos irrepetibles que se viven intensamente y permanecen en la memoria.
Aquí, las ideas se convierten en experiencias. Los espacios se transforman con naturalidad para dar vida a encuentros únicos, auténticos y profundamente memorables.
Fiel a su esencia, la finca continúa evolucionando, abierta a nuevas historias que respetan su carácter, su entorno y el legado que la define.